CREACIÓN DEL HOMBRE

Creemos que en el principio Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, inocente, puro, perfecto y sin pecado. “Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creo Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados” (Génesis 5:1-2). “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo…?” (Mateo 19:4). Dios dio señorío al hombre sobre todo lo creado, Salmos 8.

EL NOMBRE

A Dios se le llamó de diferentes maneras: “El”, “Eloha”, «Elohim”, entre otras. Pero su Nombre “Jehová”, es revelado a Moisés en el Antiguo Testamento. Éxodo 6:13. La profecía de Isaías se cumplió cuando la Biblia dice: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:21-23). “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). La importancia del Nombre de Jesús está relacionada con el ser que representa, y no con el sonido mismo de la palabra Jesús, que significa Jehová salva.

CAÍDA DEL HOMBRE

Por el pecado de desobediencia, Adán y Eva, los primeros de la raza humana, cayeron de su estado original y Dios los expulsó del Edén. Desde entonces, por la desobediencia de un hombre, el pecado entró en el mundo. “He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones” (Eclesiastés 7:29). “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). “Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:19).

ARREPENTIMIENTO Y CONVERSIÓN

El arrepentimiento significa cambio de dirección, con la decisión de reconocer a Cristo como Señor. “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan” (Hechos 17:30). El arrepentimiento genuino, es la confesión y abandono de los pecados. Juan el Bautista predicó el arrepentimiento, El Señor Jesús lo proclamó, y los Apóstoles lo enfatizaron, tanto a judíos como a gentiles. Hechos 2:38, Lucas 13:1-5, Hechos 3:19, Lucas 24:47.

Salvación Eterna = Evangelio de Jesús

BAUTISMO EN AGUA

La palabra bautizar quiere decir sepultar o sumergir, empapar totalmente. Romanos 6:4-5. La manera escritural del bautismo es por inmersión, y es sólo para aquellos que han creído al Evangelio, se han arrepentido, con la decisión de apartarse de sus pecados y del amor al mundo. En obediencia a la Palabra de Dios debe administrarse invocando el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, de acuerdo con Hechos de los Apóstoles 2:38, 8:16, 10:48, 19:5, 22:10, 22:16, obedeciendo así lo dicho en Mateo 28:19 y 1 Corintios 1:13.

EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO

Los términos bautizar en Espíritu Santo, llenos del Espíritu Santo y el don del Espíritu Santo, son usados indistintamente en la Biblia. Juan el Bautista dijo: “El os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11). El Señor también dijo a sus discípulos: ”… Vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hechos 1:5). Lucas nos dice “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4). Es escritural que todos los que reciban el bautismo del Espíritu Santo o sean llenos del Espíritu Santo, manifiesten la señal audible de hablar en otras lenguas, como se relata en: Hechos 2:4, 10:46, 19:6. El Señor dijo por medio del profeta Joel: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne…” (Joel 2:28). Pedro dijo: ”.. Y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Al explicar esta extraordinaria experiencia, dijo: “… Habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” (Hechos 2:33). Y más adelante dice: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39).

EL NUEVO NACIMIENTO

El nuevo nacimiento se da cuando se es engendrado por la Palabra, es decir, al nacer de ella, y se refleja en la persona mediante el arrepentimiento, la conversión y la obediencia al Evangelio. “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).

“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

“Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1:18).

“Habiendo purificado nuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1Pedro 1:22-23).

“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan 3:9).

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).